Ranking Jurídicos.

Proliferan en los últimos días entradas sobre ranking jurídicos. Los hay sobre blogs, índice klout y hasta de perfiles de abogados más divertidos. Vamos, que los hay para todos los gustos y colores. 

Debo reconocer que no me considero devoto de los mismos y ello, simplemente, porque la base de la que parten es exclusivamente subjetiva. Se me podrá achacar que algunos de ellos se justifican en número de visitas, formulas matemáticas o en vete a saber qué, pero lo cierto es que esas fórmulas nunca despejan la incógnita de lo que es, y no es, un buen contenido jurídico o, en su caso, un buen (o influyente) jurista. Y ello es así porque, en esencia, tanto lo uno como lo otro no son más que criterios subjetivos.

Por tal motivo esta entrada no se va a dedicar a nombrar los blogs que sigo o que considero, a mi juicio, de referencia, sino que se va a limitar a reflexionar sobre lo que a mi me gustaría que fuese un blog jurídico. 

Me gustaría que fuese un lugar:

  • De debate abierto a la crítica constructiva y a la labor de mejorar, en la medida de lo posible, las disfunciones del ordenamiento jurídico y del sistema que lo lleva a la práctica. 
  • Donde pudieran ponerse en duda criterios doctrinales y jurisprudenciales que, por muy asentados que estén, no dejan de resultar anacrónicos.
  • Donde se tratasen las cuestiones que afectan con mayor virulencia a los justiciables y que se hiciese en un lenguaje entendible y accesible para los mismos. 
  • Donde coincidiésemos los juristas y se dejase de una vez por todas la endogamia que aún pervive entre los académicos; los jueces y fiscales; y los abogados. 
  • Donde se comprendiese que compartir conocimiento no es perjudicial, sino enriquecedor. 
  • Donde se innovase.

En definitiva, un lugar donde poder pronunciarse sin rodeos ni ambigüedades ante las situaciones conflictivas de la vida. 

Y es que, a pesar del inagotable ritmo de producción de blogs jurídicos, lo cierto es que ha caído en el olvido la valoración crítica. Vivimos una etapa de mutua complacencia. Son pocos los comentarios que ponen en duda los post jurídicos, bien sea por miedo a la reacción del autor o a que se haga lo mismo con los nuestros. Tenemos las herramientas, pero no tenemos, o no queremos tener, la actitud crítica necesaria para fomentar un debate abierto y respetuoso que permita dotarnos de un mejor y más fiable orden jurídico.

No debemos rehuir el debate o la polémica. Esa es la simiente del cambio jurídico y, porque no decirlo, social. Vivimos tiempos convulsos para los derechos de los ciudadanos y la credibilidad institucional, lo que hace, aún más si cabe, forzosa nuestra labor crítica. 

Ni soy un erudito, ni pretendo serlo, no padezco, aún, tal nivel de egocentrismo. Únicamente he querido opinar sobre lo que para mi debería ser un blog jurídico. Esta idea preconcebida se ha visto potenciada con la reciente adquisición del libro “El derecho y el revés”, de Alejandro Nieto y Tomás-Ramón Fernández, el cual, a pesar de no haber terminado, recomiendo fervientemente.

Voy a terminar citando un extracto del libro mencionado, en concreto de la lectura realizada por Don Alejandro Nieto con ocasión de su investidura como Doctor honoris causa:

<Al llegar a estas alturas forzoso es reconocer que nos encontramos perdidos en el laberinto. Mis experiencias personales han coincidido punto por punto con las teorías de las escuelas que aparecen en los libros; pero si todas son plausibles y si todas cuentan con adeptos entusiastas, peor que peor. Y en tal confusión he estado viviendo hasta que me di cuenta de que la abundancia de teorías se debe a un mal planteamiento, empezando por el hecho de que no se trata de amontonar teorías brillantes o de escoger una de ellas. La verdadera cuestión no es el concepto del Derecho ni la determinación de sus fuentes ni su interpretación. Todo esto no son más que epifenómenos de lo esencial. Lo esencial es la actitud personal que adopta el jurista ante el Derecho. No se trata, por tanto, de una actitud intelectual, sino vital. No es una teoría, sino una praxis; una convicción, no una razón.>

 

 

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5 comentarios en “Ranking Jurídicos.

  1. Buenos días Emilio
    Ante todo darte la enhorabuena por tus reflexiones, si bien se que no buscas la complacencia entre compañeros sino la crítica constructiva.
    Efectivamente, en ocasiones no comentamos los artículos de los demás por miedo a no tener su aprobación. En el fondo, cuando escribimos buscamos el apoyo de quien nos lee y eso hace crecer nuestro ego, de modo que arriesgarnos a poner un comentario que no cuente con la aprobación ajena va en detrimento de nuestra vanidad.
    Nuestra profesión, si bien se esta viendo afectada por los cambios sociales sigue siendo oscura y corporativista, de modo que por eso no interactúamos con otros profesionales, porque no queremos caer en el ridículo más espantoso o por miedo a equivocarnos en nuestra valoración.
    Coincido contigo en que un blog jurídico de calidad debería permitir interacciones. Todos conocemos blogs de gran calidad pero cuyo titular no interactúa.
    Pero si tengo que poner un punto crítico a tu concepción del blog, te diré que puede llegar a ser una bomba de relojería, puesto que no controlas las opiniones de los usuarios y el ciudadano, cada vez más habituado a buscar la información en la red, antes de acudir al despacho, puede llegar a ver el blog como un asesoramiento, exigiendo luego responsilidades sobre las opiniones vertidas en la red.
    Debemos ser conscientes que no sólo nos leen compañeros sino también potenciales clientes, y si bien tus reflexiones son muy acertadas, puede que por esto sea difícil que se materialicen.

    1. No llego a ver la posibilidad de que nos puedan exigir responsabilidades por los post aunque, quizás, no estaría de más hacer una nota al respecto para curarse en salud.
      En lo demás coincido con tu comentario, el cual agradezco enormemente.
      Es una pena que teniendo los medios actuales el miedo a la crítica no nos permita avanzar en pro de dotarnos de mejores medios.

  2. Interesante punto de vista, que comparto casi plenamente. Es cierto que se encuentran muy pocos post en la blogosfera jurídica que aporten algún contenido jurídico verdaderamente innovador o arriesgado. Los hay muchos y muy buenos de contenido descriptivo, y suelen ser muy útiles. Y finalmente hay una increíble cantidad de posts de contenido metajurídico, como gestión de despachos, marketing, etc, que sencillamente – esto es una opinión muy personal- rebotan contenidos ajenos ya de por sí poco interesantes.

    Estoy contigo en que opinar supone un riesgo, pero en definitiva no nos ganamos la vida teniendo la razón, sino defendiendo que la tenemos.

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